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Miércoles, 23 de Julio de 2008 19:27 |
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Cool, guay, limpio, elegante, rápido, tecnológico, innovador... ¿Qué han elegido los publicistas para demostrar las cualidades del nuevo teléfono iPhone 3G, fabricado por Apple y vendido en una régimen de semiesclavitud por Movistar, en lo que se refiere a internet? Pues un tren. No deja de ser irónico que 137 años después de la creación del teléfono, sus fabricantes tengan que recurrir a un invento que hasta hace muy poco simbolizaba lo viejo.
La cosa tiene aún más salsa, porque lo que muestra el anuncio -fíjense bien- es una información del diario EL PAIS que habla precisamente de innovación y ferrocarriles. Una que se hacía eco de que un trabajo firmado por Alberto García Álvarez, Alberto Cillero, Rodolfo Ramos, Pilar Martín y el editor de estas líneas, y que da herramientas útiles a los fabricantes de material rodante para que tengan de verdad en cuenta las necesidades de sus dos clientes -operadoras y viajeros-, había ganado el VIII Premio Talgo a la Innovación Tecnológica. Los publicistas, que no dan puntada sin hilo, saben que "premio", "humano", " tecnología" e "innovación" son palabras que le van bien a un cacharro que pretende ser lo último, lo limpio, lo veloz. Y si además la cosa se acompaña de la imagen de un tren de última generación a toda pastilla, se redondea el efecto que se pretende conseguir -sea sólo durante unos segundos- en la cabeza del comprador. Sea como sea, este tipo de asociaciones le van de perlas al modo ferroviario, y reconocen ese cambio radical de percepción en la sociedad en sólo unos años. Apunten por fin otra diminuta trampa más: la campaña es obra de la agencia TBWA. Pues bien, ¿adivinan quiénes están también en su cartera de clientes? ( 1 y 2) |