Han
pasado 23 años desde que se redactase el primer estudio de viabilidad
para la construcción de un corredor ferroviario entre Toronto, Ottawa y
Montreal, y las autoridades canadienses siguen sin decidirse a su
contstrucción. El proyecto acaba de volver a la actualidad gracias a un
informe interno de
Via RAIL, la empresa ferroviaria estatal que
gestiona y opera sobre la red de transporte de viajeros de larga
distancia, al que esta semana ha accedido la prensa.
El informe
es el octavo de su clase en todo ese tiempo, y contiene perlas como
ésta: "La cuestión no es si (el proyecto) merece el apoyo del Gobierno
(para su construcción), sino en qué lugar se sitúa dentro de la
lista
de prioridades de quienes toman decisiones, respecto a otros
mega-proyectos. Más estudios no servirán para nada".
Además de
confirmar las conclusiones ya obtenidas antes acerca de la viabilidad
del proyecto, que da por hecha con un coste constructivo de 11.100
millones de dólares canadienses (unos 7.991 millones de euros al cambio
actual) este estudio, redactado por André
Gravelle (UMA Engineering)
, pone el foco en el poderoso lobby de las compañías aéreas.Recuerda
Gravelle que los resultados del estudio de 1991, que predecían una
caída en la cuota de mercado de las aerolíneas de un tercio crearon una
gran preocupación en ese sector, y que "se cree que el subsiguiente
lobby fue un factor principal en la falta de impulso a las propuestas
dirigidas a las actuaciones del tren de alta velocidad".El informe ha caído mal en la cámara de comercio de Quebec, cuyo presidente, Daniel
A. Denis, se mostraba "decepcionado", y recordaba que los 692 millones
de dólares canadienses que acaba de aprobar el gobierno Federal para la
mejora de la red ferroviaria sobre la que opera Via Rail (unos 499
millones de euros, a gastar en cinco años), compuesta por nada menos
que
14.000 km de vías (¡toda la gestionada por Adif en España suma
12.991 km!), no són más que una "operación cosmética".
El Consejo de
Aeropuertos Canadiense responde, sin despeinarse, que "el sector
ferroviario no debe obtener subsidios mientras el transporte aéreo
lucha (sic) contra los altos costes e impuestos".