El Consejo de Administración de la
California High-Speed Rail Authority -organismo público dependiente de este Estado del oeste norteamericano encargado de coordinar la construcción de una línea de Alta Velocidad que conecte San Francisco con Los Ángeles- se reunió la semana pasada por primera vez después del repentino cambio de estrategia del Gobernador, Arnold Schwarzenegger, a favor del trazado.
"Estamos animados por el hecho de que el Gobernador y el Legislativo demostraran su apoyo al corredor de alta velocidad durante la tramitación de los presupuestos", afirmaba
Quentin Kopp, presidente del Consejo. Ese apoyo, que medido en dólares alcanza los 20,7 millones, no se acerca ni de lejos a las cifras pedidas por la California HSR Authority, pero sí sirve para continuar con la tarea de redactar los estudios previos en algunos tramos del trazado, al menos hasta junio.
Salvado el proyecto, este organismo se centra ahora en dos tareas casi igual de titánicas, y de importantes. La primera, la de involucrar a empresas privadas en el proyecto para completar un esquema de financiación mixto,
público-privado. La segunda, convencer a los contribuyentes para que, en noviembre de 2008, voten a favor de un abultado crédito presupuestario que permita iniciar, por fín, las fases de diseño definitivo y construcción de la línea. Seguro que en esa tarea, vídeos como el que sigue ayudan.