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China abre al capital extranjero la línea Pekín-Shanghai |
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Viernes, 26 de octubre de 2007 |
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Diez días después de que el Ejecutivo chino confirmase que va a dar el impulso definitivo a la Línea de Alta Velocidad (LAV) Pekín-Shanghai, con un presupuesto que supera los 220.000 millones de yuan (unos
20.495 millones de euros al cambio actual) para poco más de 1.200 km,
el Gobierno da detalles sobre cómo se va a financiar su
construcción: abriéndolo al capital privado extranjero.
Será la primera vez que China acepte inversión extranjera directa en
la construcción de una infraestructura, pero no la primera vez que use
el dinero de inversores privados, pues ya lo hizo para levantar el
trazado de la línea de levitación magnética (y tecnología alemana) que
conecta Shangai con el aeropuerto de Pudong.
Las empresas privadas extranjeras podrán así entrar en el
accionariado de la firma encargada de la construcción, hasta completar
un capital que suponga el 50% del coste estimado del proyecto. Los
otros 110.000 millones de yuan se conseguirán mediante la emisión de
instrumentos de deuda convencionales.
Según los últimos cálculos de viabilidad, la altísima ocupación de
línea permitirá recuperar el capital invertido en unos ocho años tras
su puesta en servicio: se espera que este corredor, diseñado para
velocidades superiores a los 300 km/h, transporte cada año la friolera
de 80 millones de pasajeros.
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