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Entre todo el ruido que se escucha desde hace un año en torno a un nuevo enlace ferroviario de alta velocidad entre Londres y Edimburgo, la palabra maglev se ha oído en más de una ocasión. Quizá por eso una carta al director de la revista britanica The Economist sale al paso de esta posibilidad, con una argumentación sencilla: "la rueda no es el problema". Esta es la traducción de esa carta: "SEÑOR - Si los contribuyentes alemanes y japoneses quieren soportar el desarrollo de los trenes de levitación magnética (maglev), es cosa suya. Sin embargo, la de los ferrocarriles maglev ha sido durante años una solución desacreditada en busca de un problema. En Gran Bretaña un proyecto así sería un disparate y una pérdida de dinero (y de capital político) mayor que el Concorde o que la Cúpula del Milenio. En ferrocarriles, la rueda no es el problema, y no tiene por qué ser reemplazada por sistemas maglev, más complejos y con mayor consumo energético, que requieren vastas inversiones adicionales. La rueda es un extraordinario producto de la tecnología, simple en su principio y efectiva a velocidades adecuadas para los trenes de Alta Velocidad. El verdadero reto está en la vía: las altas velocidades necesitan plataformas relativamente rectas y bastante terreno. Por tanto, debemos centrarnos en conseguir un tren de Alta Velocidad que sea lo más barato y respetuoso con el medio ambiente posible. Los trenes están pensados para el transporte, no para suministrar a los ingenieros retos intelectuales fútiles. ¿Tiene sentido imponer una gran carga adicional a los contribuyentes para ahorrar (quizá) unos pocos minutos a unos pocos viajeros? John Emanuel Presidente de UTEK Europe Berkhamsted, Hertfordshire."
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