SAB, la empresa que gestiona el aeropuerto belga de
Lieja-Bierset
(este del país),
quiere seguir los pasos de Francia. El país vecino
planea construir dos estaciones de carga en el aeropuerto de
Roissy-Charles de Gaulle (norte de París), y conectarlas a su red
ferroviaria de alta velocidad. Deberían estar listas en 2010, para
soportar un tráfico anual de 700.000 toneladas, convirtiendo así la
terminal en un nodo mundial de paquetería urgente, y redibujando su red
de distribución sobre la del ferrocarril.
En Lieja han tomado
nota, y han encargado a la consultora Ernst & Young que elabore un
estudio de viabilidad técnica y económica para la construcción de su
propia terminal ferroviaria de carga, conectada a
la LGV2 de ese país,
la que une Bruselas con Lieja. Las dos opciones que se barajan en esta
fase previa consisten en crear un ramal que entre directamente en las
instalaciones aeroportuarias, o utilizar los terrenos abandonados de la
cercana estación de
Voroux. Sus conclusiones se conocerán durante el
mes de noviembre.
El precedente de París no es circunstancial, ya que la empresa que
gestiona las terminales aéreas de la ciudad del Sena, ADP, es también
propietaria de un 25% del accionariado de la belga SAB. De hecho, los
organismos con interés en el proyecto, entre los cuales están la
propia SAB, la SNCB y la empresa TNT Express (que cuenta con un
importante nodo en la ciudad), van a constituir una entidad gemela a la
francesa
Carex (Cargo Rail Express, fundada en marzo de 2006), que se
encargue de impulsar el proyecto.