 Pasaban las 13.13 horas del 3 de abril de 2007, y Francia escribía otra página más de la
historia ferroviaria. El objetivo declarado del proyecto V150, pasar de
largo los 515 Km/h del récord anterior (de 1990), y llegar hasta los
540 Km/h, se superaba con creces al paso de la rama 4402 por el punto
kilométrico 191 de la línea París-Estrasburgo. Circulaba en ese
instante a 574,8 Km/h. Poco importa la cifra exacta. Lo cierto es que el 3 de abril de 2007
será recordado durante mucho tiempo como el primer día en el que un
tren rodó a más de 570 Km/h, y en el que la industria francesa volvió a
ocupar el trono de la tecnología ferroviara. Al menos esa era la
intención de los tres actores principales del tren en Francia cuando
decidieron invertir más de 30 millones de euros en el proyecto V150
(Velocidad: 150 metros por segundo, o 540 Km/h), para darse relumbrón
en un mercado global que está en plena explosión, y en el que la
competencia por los contratos milmillonarios empieza a ser feroz. Para
la ocasión, la RFF ha puesto a disposición del récord las vías de la
LGV-Est, una línea de Alta Velocidad completamente nueva pero sin uso
comercial todavía, que el tren de hoy se ha encargado de destrozar a su
paso por el tramo comprendido entre Preny (en la Lorena) y la estación
de Champagne-Ardennes de Bezanne (cerca de Reims). La SNCF (la 'renfe
francesa') y Alstom, el fabricante de trenes de bandera, ponían todo lo
demás: dinero, trenes, personal y el instrumental necesario para
registrar la ocasión. Un híbrido con tres padres En lo técnico, el TGV POS
4402, el del récord, se ha formado especialmente para la ocasión a
partir de un hibridaje, el de dos locomotoras de la serie conocida como
TGV Réseau, y tres coches de dos pisos del TGV Dúplex. Los cinco
vehículos han mejorado su carenaje y montan ruedas más grandes que las
habituales. Además, los tres intermedios utilizan unos bogies
(estructuras que agrupan a varios ejes) procedentes de un tercer tipo
de tren, conocido como AGV (automotrice à grande vitesse), y que
todavía es sólo un prototipo. Esta mezcla de familias del TGV ha circulado en una línea cuyos
cables de alimentación eléctrica (catenaria) han sido sobretensados, y
por ellos circulaban a su paso 31.000 voltios, en lugar de los 25.000
que se utilizan habitualmente en este tipo de infraestructuras. Gracias
a todo ello, este TGV POS, un tren que en condiciones normales (8
coches originales en lugar de tres modificados, y ruedas habituales)
dispone de una potencia total de 9.600 kW, se ha convertido en una bala
impulsada por 19.600 kW. En Francia el intento de récord se ha
convertido en una cuestión nacional, y no son pocos los que recuerdan
que la hora del evento parecía elegida para que hacerla coincidir con
las emisiones en directo de los informativos de televisión de mediodía.
De hecho, la cadena France 3 lo ha retransmitido al completo, incluso
por internet. Todo un despliegue que no sólo será publicitario, ya que
servirá para sacar abundantes datos, y con ellos conclusiones, acerca
de cuestiones tan variadas como el consumo eléctrico, la incidencia del
viento lateral o el desgaste de la vía en el caso de circulaciones a
velocidades muy altas. El éxito de las pruebas,
independientemente de la velocidad alcanzada, demuestra que Alstom
sigue en la cabeza de la investigación y el desarrollo en el campo del
material rodante ferroviario. Pero que eso se traduzca en trenes que
resulten atractivos para los principales clientes de Alstom, los
grandes operadores ferroviarios, es una cuestión aparte. No siempre el
más rápido es el mejor.
|