De entre todas las líneas de alta velocidad transfronterizas que se
están construyendo o se han construido estos meses en Europa
(Amsterdam-Amberes-Bruselas; tramo norte del Londres-Canal de la
Mancha; LGV-Est en Francia; Figueras-Perpiñán...) una ha pasado
especialmente desapercibida para los grandes medios de comunicación: un
pequeño corredor belga de 36 km que conecta Chênée (cerca de Lieja) con
Walhorn, en la frontera francesa.
Infrabel, gestor de la red del país y equivalente al Adif español, la
ha convertido en noticia esta semana con
una presentación a los medios
de comunicación de las primeras pruebas de vía. Para ello se utilizará
durante 14 días una rama-laboratorio del consorcio Thalys, la operadora que
conecta actualmente Bruselas con Colonia, Amsterdam y París.
Será el turno entonces de las pruebas de homologación del sistema de señalización y gestión del
tráfico
ERTMS, así como de la compatibilidad con él del material rodante que circulará por la línea. Esta
fase concluirá, si todo sale bien, durante el segundo trimestre de
2008, abriendo así la puerta a la inaguración de la línea para el servicio comercial.
La LGV3, como está codificada por las autoridades belgas, ha supuesto
una inversión de 830 millones de euros y la construcción del túnel más
largo de este pais: el de Soumagne, de 6,53 km. Sobre el mapa, es la
culminación, en suelo belga, de la línea de alta velocidad
Bruselas-Colonia (el tramo Leuven-Bierset,
cerca de Lieja, de 139 km y codificado como LGV2, está en funcionamiento desde 2002), y permitirá que los trenes recorran la distancia que
separa ambas ciudades en 1h47', y que la capital belga y la ciudad
alemana de
Fráncfort se sitúen a 2h57'.
De las pruebas en via y su presentación por Infrabel da buena cuenta
este reportaje emitido por
una televisión local de Lieja (en francés).