Usted está aquí:noticias·empresas·El candidato laborista promete que volverá a nacionalizar el ferrocarril en Reino Unido

Miércoles, 28 Octubre 2015 08:10

El candidato laborista promete que volverá a nacionalizar el ferrocarril en Reino Unido

Escrito por 
Una locomotora de la serie 37 de British Rail en Kyle of Lochalsh (Escocia), en mayo de 1985, lista para partir hacia Inverness. Una locomotora de la serie 37 de British Rail en Kyle of Lochalsh (Escocia), en mayo de 1985, lista para partir hacia Inverness. Gerry Balding en Flickr. cc-by-nc-nd

El mayor experimento liberalizador del sector ferroviario de los pocos realizados en Europa, el de Reino Unido, podría tocar a su fin dentro de cinco años si Jeremy Corbyn llega al poder y cumple con uno de los compromisos más sonados de los que le han aupado hasta el liderazgo del partido laborista: acabar con la caótica privatización.

 

Después de veinte años de promesas inclumplidas (la principal: el transporte ferroviario ha mejorado, pero a un coste prohibitivo para los contribuyentes y en todo caso muy superior al de los sistemas continentales), y tras varias legislaturas de indefinición por parte de los laboristas, el ferrocarril en Gran Bretaña vuelve de nuevo a primera línea del debate político nacional, y lo hace además como una de las principales banderas de la candidatura de Corbyn, la situada más a la izquierda en las primarias del partido.

"La privatización de los ferrocarriles fragmentó nuestra red ferroviaria y ha creado la estructura de tarifas más cara y complicada de Europa", señalaba Corbyn semanas antes de resultar elegido. "Necesitamos reconstruir una red ferroviaria integrada y en manos públicas, que sea gestionada por la gente y para la gente", prometía entonces el nuevo líder.

Tras la conferencia política celebrada en septiembre, los laboristas van a organizar un grupo de trabajo que detalle las mejores vías para alcanzar ese objetivo si el partido vuelve al poder. Por el momento se han adelantado sólo algunas directrices.

Nacionalización línea a línea

La primera de ellas es que la nacionalización será progresiva. De esa forma, la intención es que el Estado vaya recuperando las concesiones ferroviarias en las que se divide el mercado ferroviario británico una a una, conforme éstas vayan expirando. Los laboristas aclaran, sin embargo, que este proceso se podría acelerar excepcionalmente para proteger "los intereses de los pasajeros y los contribuyentes".

Teniendo en cuenta el estado actual del alambicado calendario de concesiones, eso equivale a decir que cerca de un tercio de ellas (5 de 16) podría estar en manos públicas en 2025 si, como pretende, Corbyn se hace con el poder en las elecciones generales de 2020.

El plan se completa con la creación de una operadora pública al estilo de la desaparecida British Rail, que en principio podría no estar integrada verticalmente, puesto que los laboristas proponen además mantener el actual papel de Network Rail, "oponiéndose a cualquier intento por trocear o privatizar" el administrador de infraestructuras.

La gran ventaja del plan esgrimido por Corbyn es que el coste de transición sería prácticamente cero. En la actualidad, las operadoras (privadas, pero también públicas extranjeras) obtienen beneficios técnicos sólo gracias a la jugosa mezcla de subsidios directos e indirectos que reciben del sector público.

Al no tener que pagar un rescate, el Estado pasaría a situarse en el lugar de la operadora y, aunque se enfrentaría a la cuenta de costes operativos de cada una de las concesiones, obtendría de inmediato el control de los ingresos procedentes de la venta de billetes.

Seis de cada diez británicos apoyan la idea

La eliminación de muchos de los costes administrativos que impone un sistema atomizado hasta la náusea, el ahorro de la cantidad que actualmente se destina a retribuir las cuentas de las operadoras privadas, y las economías de escala de una operadora que crecería con cada muerte de una concesión harían el resto y permitirían equilibrar un sistema que -según demuestran los propios datos que maneja el ejecutivo británico- seguiría necesitando fondos públicos, pero en menor cuantía que actualmente.

Que el nuevo líder partido laborista haya convertido la nacionalización en su bandera más visible no es casual. Pese a las cifras de incremento de viajeros esgrimidas por ATOC, la patronal de las operadoras ferroviarias, nada menos que seis de cada diez ciudadanos apoya el proceso para devolver a manos públicas el ferrocarril.

La posición de los laboristas es sin embargo mucho menos clara cuando se trata del proyecto para crear una segunda línea de alta velocidad, entre Londres y el norte del país. Corbyn ha mostrado en todo caso en el Parlamento y en repetidas ocasiones su oposición aunque el proyecto bautizado como HS2, y aunque parece generar más controversia y por ello podría ser menos efectivo como reclamo electoral, dar curso a la enorme inversión requerida -hasta 70.000 millones de euros- y mantener al mismo tiempo el compromiso de mejorar el sistema ya existente.

Copyright 2011. Joomla 1.7 templates. 2003-2015 - Fernando Puente