McLoughlin ha reconocido además que los errores fueron detectados en el Departamento de Transportes (DfT) tras recolectar y revisar toda la documentación del proceso con el objeto de dar contestación a la demanda judicial que la actual concesionaria, Virgin Trains, presentó el pasado 28 de agosto, sólo unas horas antes de que se produjese la formalización de la concesión.
El Departamento da así la razón de forma expresa a Virgin, que señalaba que la adjudicación estaba calculando mal los riesgos asociados a un posible abandono por parte de FirstGroup durante el contrato, recalcaba que las garantías que se habían fijado para contrarrestar esa posibilidad eran demasiado pequeñas y solicitaba la repetición de todo el proceso.
La actual concesión de Virgin expira el 9 de diciembre y, aunque el ejecutivo británico todavía no ha señalado qué piensa hacer, el plazo es demasiado corto como para que se pueda adjudicar una nueva antes de esa fecha. En ese sentido, el Departamento sí reconoce que está llevando a cabo "los arreglos necesarios para que el servicio pueda seguir siendo operando", lo que da a entender que Virgin seguirá siendo prestándolo sin novedad después del 10 de diciembre y hasta que haya una nueva adjudicación.
Virgin ha emitido un comunicado en el que no hurga en la herida y afirma que está a disposición del DfT si éste va diseñar un sistema concesional que sirva mejor "a los pasajeros, a los contribuyentes y a los intereses de todas las compañías que pujen por esos contratos". La operadora fundada por el magnate Richard Branson señala además que apoyará al Gobierno para "asegurar la continuidad del servicio para los millones de viajeros que dependen del tren en la West Coast mainline" (WCML).
FirstGroup, cuyas acciones se han llegado a desplomar un 20% en la bolsa de Londres tras el anuncio, ha señalado por su parte que hasta hoy el DfT le había dado entender que no había ningún problema con la adjudicación. La compañía asegura además haber recibido la confirmación, por parte del Departamento de Transportes, de que su comportamiento durante todo el proceso fue correcto, y señala que su oferta "hubiera sido mejor para los pasajeros y los contribuyentes, y le habría permitido ofrecer un beneficio apropiado a sus sus accionistas".