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Jueves, 13 Septiembre 2012 16:24

La CNC critica el alcance de la liberalización y pide al Gobierno que elimine Renfe

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Ana Pastor y el portavoz in péctore del proceso de liberalización: el presidente de Renfe Ana Pastor y el portavoz in péctore del proceso de liberalización: el presidente de Renfe PortaldelSur ES en Flickr. cc-by-nc-sa

La Comisión Nacional de la Competencia critica con dureza, en un documento de toma de posición emitido por iniciativa propia, la forma, el alcance y el contenido del decretito de reforma del sector ferroviario aprobado por el Gobierno de España el pasado 20 de julio. El organismo público se despacha en sólo seis páginas (la norma que revisa tiene apenas cuatro) argumentando en contra de la forma, el alcance y, especialmente, del contenido de la reforma, y pide sin ambages a Fomento que elimine Renfe y que renuncie a controlar a sus sucesoras.

En un texto de redacción contundente, la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) afea una vez más el uso y abuso de la vía del Real Decreto-Ley para legislar sobre cuestiones que no tienen nada de urgente, y critica además el alcance parcial de la reforma al señalar que su contenido "es, en determinados aspectos cruciales para el futuro funcionamiento de estos mercados, claramente indeterminado (...), y por otra parte tampoco aborda otros elementos regulatorios de calado para que la introducción de competencia y que la liberalización sean efectivas".

Tras señalar de forma específica que la mini-norma de julio no altera en nada la regulación actual en lo relativo a la adjudicación de capacidad, que da preferencia a Renfe frente a cualquier otro operador, la CNC defiende que tiene vela en este entierro y recuerda que desde el pasado mes de marzo está preparando un estudio sobre la competencia en el transporte de mercancías por ferrocarril en España.

En el apartado de observaciones específicas, la Comisión defiende que la división de Renfe en cuatro sociedades mercantiles es sólo el primer paso hacia la liberalización, y hace hincapié en que la separación entre esas empresas de derecho privado debe ser efectiva no sólo entre ellas -cita expresamente la independencia total del área de leasing del material ferroviario (la futura o futuras ROSCOs) respecto de las empresas de mantenimiento- sino también respecto del Ministerio de Fomento.

La liberalización real pasa así, para el defensor de la libre competencia, no sólo por la entrada de capital privado en cada una de esas cuatro sociedades mercantiles sino, especialmente, por la eliminación de Renfe como paraguas institucional. La CNC sugiere expresamente que la empresa pública deje de existir y que sus cuatro sucesoras pasen a depender de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dependiente del Ministerio de Hacienda. Sólo de esa manera podría asegurarse que el Ministerio de Fomento no interfieriese en el proceso.

"Mediante esta solución", explica así la Comisión, "se reduciría el riesgo a la alineación de incentivos en el desarrollo de los distintos objetos sociales y, por añadidura, se eliminaría el problema que plantea la vinculación del operador incumbente con el Ministerio de Fomento, actual regulador sectorial al cual, además, también están adscritos el Comité para la Regulación Ferroviaria (CRF) y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF)".

La toma de posición contiene además otro dardo más, dirigido también al Ministerio que encabeza Ana Pastor. Si bien acoge con satisfacción el próximo cierre de infraestructuras y servicios ferroviarios que "no presenten rentabilidad social ni económica", la Comisión Nacional de la Competencia protesta que, "en todo caso, habría sido conveniente establecer a este nivel legislativo cuáles son los criterios de rentabilidad, aunque sean generales, que se van a considerar en este ejercicio".
 
La posición de la CNC pidiendo una liberalización real y efectiva, alejada de las manos de Fomento, contradice abiertamente el modelo 'light' de liberalización defendido por Julio Gómez-Pomar. El presidente de Renfe, que desde primavera viene actuando repetidamente como portavoz in péctore del ministerio del que depende, señalaba a finales de mayo que, puesto que los modelos radicales sólo acentúan los problemas que les son específicos, lo apropiado es que el proceso se dirija a "modelos mixtos".
 
Se trataba de una referencia clara a una situación de coexistencia pacífica de operadores privados y público, en un modelo complejo en el que las mercancías se transportarían en régimen de libre competencia, mientras que en lo relativo al transporte de viajeros las empresas privadas podrían desarrollarse lentamente y sin amenazar la situación de Renfe, y que eso fuese, decía Gómez-Pomar, "un estímulo para un operador público que trabaja en competencia".
 
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