Como en el resto de secciones de alta velocidad ferroviaria del país, es difícil identificar los segmentos que acaban de abrirse como líneas aisladas, puesto que en realidad forman parte de una tupida malla que, si llega a completarse, se compondrá por cuatro líneas de norte a sur y otras cuatro de este a oeste.
El 17 de octubre se abrió al tráfico la línea entre Bengbu y Hefei, que ha sido diseñada para una velocidad máxima de 350 km/h y que acorta el tiempo de viaje de 1h40’ a 40’. En las obras, que comenzaron en enero de 2009, se han invertido 13,6 millardos de yuan.
Se trata, en realidad, de un ramal del corredor Pekín-Shanghai (en servicio desde verano de 2011) y convierte a Hefei en un nudo ferroviario que enlaza con la capital hacia el norte a través del nuevo ramal, con Shanghai hacia el este, con la ciudad costera de Fuzhou al sur y al este con Wuhan primero y lo más profundo del interior de China después.
Precisamente a esta última ciudad, Wuhan, llega desde Zhengzhou el otro segmento inaugurado el 28 de septiembre diseñado también para 350 km/h y que recorta el tiempo de viaje desde más de cuatro horas a poco menos de dos. La inversión total en las obras, que comenzaron en 2008, ha sido de 57 millardos de yuan.
Sus 536 km de doble vía, diseñados también para 350 km/h, son sólo una pequeña parte de la gigantesca línea de 2.300 km que enlazará Pekín, en el norte del país, con Guangzhou y Hong Kong, en el extremo sur. La apertura completa de este corredor, el más largo del mundo con sus características, está prevista para finales de este mismo año.