Usted está aquí:noticias·alta velocidad·Portugal aprovecha una decisión judicial para abandonar la muy alta velocidad a España

Viernes, 23 Marzo 2012 10:13

Portugal aprovecha una decisión judicial para abandonar la muy alta velocidad a España

Escrito por 
Tren Alfa Pendular de alta velocidad en Alcácer do Sal Tren Alfa Pendular de alta velocidad en Alcácer do Sal Por nmorao en Flickr. CC-BY-SA

El Gobierno de Portugal decidió esta semana abandonar definitivamente su intención de construir una línea de muy alta velocidad (350km/h) entre Lisboa y la frontera con España en Badajoz. La decisión, que se daba por descontada hace meses atendiendo al estado de las cuentas públicas del país, ha sido precipitada por una resolución judicial que anula por defectos sustanciales el contrato que adjudicaba la construcción y la concesión de la explotación de la práctica toalidad de su trazado (entre Poçeirao y Caia) a un consorcio privado liderado por Soares da Costa y Brisa.

El Ministerio de Economía portugués confirmó su decisión de abandonar "definitivamente" el proyecto tras conocer el fallo de anulación. El Tribunal de Cuentas, que forma parte del sistema judicial portugués (su homónimo español es un órgano administrativo), resolvió además que la concesionaria sólo tendrá derecho a ser indemnizada por los gastos en los que hubiese efectivamente incurrido hasta el 8 de noviembre de 2010, pero en ningún caso por lucro cesante.

Portugal ya había dado por perdidos el pasado mes de septiembre los 382 millones de euros de financiación euorpea que se habían destinado a la línea en su condición de proyecto prioritario de la Red Transeuropea de Transportes (RTE-E) -incluyendo una porción  asignada también a España como parte del enlace internacional en Badajoz/Elvas- al señalar que congelaba y procedía a revisar el proyecto, y había firmado que intentaría redirigir parte del montante restante -cerca de 900 millones de euros de Fondos FEDER y Fondos de Cohesión- a otros proyectos.

Una vez fijado el escenario de paralización, el Ministerio de Economía de Portugal reconoció ayer que en su agenda sigue estando la ambición de dotar a los puertos estratégicos de Aveiro (entre Oporto y Lisboa) y Sines (en la costa alentejana) de enlaces ferroviarios en ancho internacional que los conecten con Europa. Y aunque rechazó realizar cualquier anuncio más concreto sobre las alternativas a la línea ahora descartada, sí dejó claro que estas conexiones "necesitan alta velocidad" convencional, apuntando así de forma velada a sendos corredores diseñados para una velocidad máxima del rango de los 200 km/h.

Perfilando aún más hacia dónde pueden moverse a partir de ahora las cosas, el Comisario Europeo del ramo, Siim Kallas, afirmó tras participar ayer mismo en la reunión ordinaria del Consejo de Ministros de Transportes de la UE en Bruselas que "quizá no sea muy racional" aplicar el modelo de la muy alta velocidad a toda Europa, tras ser preguntado por la decisión del gobierno portugués. Kallas recordó además la nada inocente obviedad de que aquellas conexiones ferroviarias que permitan velocidades medias del orden de 200 km/h "servirían para recorrer 800 km en cuatro horas".

El escenario es pues relativamente claro. Con el problema de la línea de muy alta velocidad solucionado ya de forma "definitiva", Portugal puede ahora centrarse en el nuevo marco que contemplará la Red Transeuropea de Transportes, y que aún está en fase de tramitación. Ese marco, en el que desaparecen los "proyectos prioritarios", prevé que sólo se financiarán corredores pertenecientes a la Red Básica.

En la propuesta de la Comisión, aprobada por el Consejo, sólo se preven dos de esos corredores en territorio portugués. Ambos para tráfico mixto (aunque fundamentalmente de mercancías) y ambos hacia España: uno que conecte con Madrid vía Badajoz, y otro que apunte a Valladolid a través de Salamanca. Es a ellos, claro, a los que se refiere el ejecutivo de Pasos Coelho al mencionar las nuevas conexiones con los puertos de Sines y Aveiro, respectivamente.

Al renunciar a un proyecto que no podía ni construir ni mantener, Portugal se quita de encima la presión para materializar el viejo plan de conexión ferroviaria con España y la redistribuye en primer lugar hacia Bruselas y Estrasburgo. Allí tendrá que concluir el procedimiento legislativo de redefinición de la RTE-T (tras la propuesta de la Comisión y su paso por el Consejo de Transportes, el Parlamento Europeo debe ahora dar su visto bueno) que fijará el carácter básico de los dos corredores citados.

Una vez formalizado ese marco -y concretados sus instrumentos de financiación- Portugal mirará a Madrid de reojo y previsiblemente retrasará su decisión de construir o reformar líneas que forzosamente deberán tenderse para ancho internacional, hasta tener la certeza de que cuando éstas lleguen a la frontera española tendrán continuidad en 1.435 mm. Sólo entonces -y no será pronto- volverá la pelota a su tejado.

 

Copyright 2011. Joomla 1.7 templates. 2003-2012 - Fernando Puente