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Australia ha dado este mes un paso clave para avanzar en la construcción de un corredor ferroviario especializado en mercancías de 1.700 kilómetros de longitud (más o menos la distancia que hay en línea recta entre Madrid y Praga, en la República Checa), en el que el gobierno central invertirá 10.700 millones de dólares australianos, unos 7.000 millones de euros. Inland Rail conectará los puertos de Brisbane, en el noreste de Australia, y Melbourne en el extremo sur, siguiendo la línea de la costa oriental de la isla más grande del planeta pero viajando tierra adentro para acortar distancias y esquivar la conurbación de Sídney.

Llegar a tiempo al 31 de diciembre era un objetivo imposible, y así lo ha reconocido el legislador estadounidense, que a finales del mes pasado decretaba una especie de moratoria que da tres años más a las compañías ferroviarias para que instalen en toda su red el sistema de control de trenes PTC.

El consejo de administración de la alemana Vossloh ha confirmado este miércoles que ha llegado a un acuerdo con Stadler Rail para la venta de la filial española dedicada a la fabricación de material rodante, Vossloh Rail Vehicles. A cambio de cederle la instalación en España, la empresa suiza abonará a Vossloh 48 millones de euros y se hara cargo de la deuda que la unidad de Valencia tiene con su antigua matriz.

El mayor experimento liberalizador del sector ferroviario de los pocos realizados en Europa, el de Reino Unido, podría tocar a su fin dentro de cinco años si Jeremy Corbyn llega al poder y cumple con uno de los compromisos más sonados de los que le han aupado hasta el liderazgo del partido laborista: acabar con la caótica privatización.

Texas Central Partners (TCP), la firma estadounidense que impulsa el primer proyecto privado para la construcción de una línea de alta velocidad en Estados Unidos, ha llegado a un acuerdo con un consorcio encabezado por Ferrovial en virtud del cual éste adelantará a su coste trabajos por valor de 130 millones de dólares, unos 115 millones de euros. TCP destaca que Dallas to Houston Constructors (DHC), el consorcio formado al 51%-49% por Ferrovial Agroman US y Archer Western Construction, ha sido seleccionado entre más de 12 empresas de todo el planeta.

El magro presupuesto con el que California intenta desde hace años llevar a cabo la construcción de una línea de alta velocidad entre Los Ángeles y San Francisco venía convirtiendo el proceso en un rosario de retrasos. Pero este proyecto de 60.000 millones de euros parece estar al fin a punto de despegar, siquiera parcialmente, de la mano del sector privado.

El futuro del ferrocarril en Bélgica quedó marcado el 27 de marzo de 2001 por un choque de trenes que, pese a registrar sólo 8 víctimas mortales, puso sobre la mesa las consecuencias de no contar con sistemas que protejan la circulación en el caso de fallo humano. Como consecuencia de ese accidente en la localidad de Pécrot, el país decidió actuar radicalmente para evitar que pudiera repetirse. Quince años después, Bélgica va camino de convertir su red en una de las más seguras del mundo gracias al despliegue masivo de la tecnología de control de trenes ERTMS.

La compañía estatal irlandesa de ferrocarriles, Iarnród Éireann, ha confirmado esta semana el lanzamiento del primer servicio directo, sin una sola parada, de toda su red. Será de momento un único tren por día entre las dos ciudades más pobladas del país: Cork y Dublín, y precisamente en ese orden, puesto que no tendrá gemelo en sentido inverso.

Desde el pasado 1 de mayo, Eurostar cuenta con una nueva ruta que une la capital de Reino Unido con Marsella, en Francia. El servicio, que a diferencia de ocasiones anteriores se prestará durante todo el año y no sólo durante los meses de verano, consolida la oferta de alta velocidad internacional dominada por SNCF, aprovechando el retraso por parte de Deutsche Bahn en utilizar el túnel del Canal de La Mancha. Recupera además, para los viajeros con origen en Madrid, la posibilidad de realizar el trayecto a Londres sin utilizar el avión y efectuando un solo transbordo.

El Marmaray, el flamante proyecto para enlazar entre sí las dos orillas del estrecho del Bósforo (Estambul) con una nueva línea ferroviaria, se encuentra paralizado desde hace seis meses después de que la constructora española OHL decidiese, a mitad del trabajo, reclamar más dinero del que debía recibir conforme al contrato adjudicado en su día por las autoridades turcas.

El Gobierno de Reino Unido ha confirmado esta semana la venta de su participación en la operadora internacional de servicios de viajeros Eurostar por 585,1 millones de libras, unos 806,7 millones de euros. La venta, que el ejecutivo del país había planeado ejecutar hace ya dos años, pondrá en manos de dos fondos de pensiones -uno británico, el otro canadiense- cuatro de cada diez acciones de la empresa ferroviaria que conecta Londres con Bruselas y París.

La capital de Francia se prepara para realizar un gigantesco experimento con su tupida red de transporte público metropolitano, y a finales de 2015 establecerá un precio único para los cinco anillos concéntricos en los que se divide una malla entrelazada por centenares de líneas de todo tipo: ferroviarias, tranviarias y de autobús.

El pasado mes de noviembre el gobierno de Reino Unido completó el episodio más absurdo de todos los vividos (y han sido unos cuantos) en los poco más de 20 años que dura ya el experimento de la cosidetta liberalización del sector ferroviario. Tras rescatar una concesión abandonada sin contemplaciones en 2009 por la propietaria de Alsa, y gestionarla directamente con un éxito comercial rotundo durante cinco años, la devuelve ahora a manos privadas. 

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